Bogotá, una anomalía para el tenis
No os equivoquéis, no venimos a venderos que este es el torneo más prestigioso: está en lo más alto literalmente. El WTA 250 de Bogotá que se está disputando en este preciso instante es un torneo de tierra batida, cierto. Pero si Madrid, con 657 metros sobre el nivel del mar, es una de las pistas de tierra batida más rápidas del circuito. ¿Cómo será jugar en esta ciudad, que se encuentra a 2640 metros, acariciando el cielo?
Juntando ATP y WTA, es el torneo de todo el circuito principal que se juega a mayor altura actualmente. Y no por poca diferencia. El siguiente torneo reciente con más altitud, se celebró también en el circuito WTA. ¿Saben cuál y dónde fue? Garbiñe Muguruza se convirtió en la primera española en ganar unas WTA finals en Guadalajara, México, tras derrotar a Annett Kontaveit. Realizó la gesta a 1600 metros de altura.
Pero también tenemos un caso, ya más lejano en el tiempo y que no perduró demasiado, en el circuito ATP, que de hechó superaba el registro bogotano. El 250 de Quito se jugaba ¡A 2800 metros! Celebrado de 2015 a 2018, también lo pudo ganar un español, Roberto Carballés, en la última edición, que paradójicamente significaría el primer título ATP para él. Se lo arrebató al también español Albert Ramos. En dobles, Cristina Bucșa ha vencido dos veces en Bogotá, una de ellas con Sara Sorribes. No parece que nos siente del todo mal la altura.
La altura, un duelo distinto
Semejantes condiciones ya no solo afectan al tenis practicado, sino a la condición física de los jugadores que no acostumbran a jugar en este contexto, y que incluso deben usar cilindros de oxígeno previamente. De hecho, en otros deportes, como el fútbol, los resultados de los diferentes equipos cambian mucho en función de si juegan en zonas calientes o de menor altitud, o en Bogotá y similares. No, no ocurre solo en "El Alto" de Bolivia, aunque aquello es de otra dimensión.
Al ser un torneo de menor categoría, no hemos visto grandísimas jugadoras en cuanto a poderío físico se refiere, pues suelen ir a Charlestone ( un WTA 500) o incluso descansar, pero es probable que las grandes pegadoras tuvieran muchísimo éxito en Bogotá, dada la rapidez y bote de la pelota aquí. Sin embargo, también otros registros se ven potenciados. No es casualidad que Tatjana Maria, tenista alemana que utiliza constantemente el golpe cortado, haya salido victoriosa ya en dos ocasiones en este torneo. El golpe cortado puede llegar a hacer mucho daño en esta pista, avalanzándose sobre ti y mordiendo como en ninguna otra parte.
Un crisol de variedades
No obstante, no todo es tan sencillo. La capital de Colombia, a pesar de situarse tan alto, es una ciudad rodeada de cerros en el interior del país, y recibe lluvia o aguaceros de manera muy constante. Los días suelen ser similares: amanece con un potente sol, sobre el mediodía empieza a encapotarse y tarde o temprano llueve. Esto provoca que la amplitud térmica sea muy grande y que los porcentajes de humedad se eleven, a veces, hasta el 90%. El día termina siendo pesado y anochece temprano, es realmente inusual ver las pistas golpeadas por el sol. En su lugar, un tono grisáceo las suele invadir. Los partidos pueden cambiar mucho entre el primer y el último turno.
Con todo, la altura es tan diferencial que el torneo se considera de una pista inusualmente rápida, sin olvidar los múltiples matices que la hacen única. Bogotá es una gran oportunidad para empezar con buen pie la gira de tierra batida para las nuestras. Guiomar Maristany ya ha debutado con una victoria que vale oro en su carrera, la primera en un torneo principal WTA. ¿Conseguirá Jéssica Bouzas un cambio de dinámica en la altura? ¿Logrará Irene Burillo sumar victorias de tal nivel? Lo veremos.







