La euforia del público
Ya lo comentamos hace dos días, y es que Collignon se ha convertido en la gran esperanza del tenis belga. Collignon, que ya ha roto la barrera del top 100, recibía una Wildcard para este torneo sin muchas expectativas, pero con ganas de hacer una buena actuación ante su gente. El público, consciente de que Raphaël es un diamante en bruto, empujó cada bola de su jugador como si se estuviese disputando una final de Grand Slam.
El primer set: Davidovich no aprovecha sus opciones
Empezó el partido con ambos ganando sus juegos al saque con algunas bolas de break no aprovechadas, pero con cierta solvencia. Collignon mostró desinhibición, tirando con aplomo desde el fondo, haciendo un recital de winners y saques directos y aprovechando al máximo los momentos de iniciativa. Davidovich, por su parte, intentaba imponer su ritmo, pero se encontró con un rival que no cedía sencillo. En el 5-4, el español dispuso de dos puntos de set que podrían haber cambiado toda la historia. Los dejó escapar: primero con una derecha precipitada y luego con un saque abierto de Collignon que levantó a todo el estadio. Esa secuencia fue la bisagra emocional del partido.
El Tie Break: un golpe encima de la mesa de Collingnon
El marcador avanzó hasta el 6-6, donde lo normal hubiese sido que Davidovich, jugador con más experiencia, se hubiese llevado el set. En el tie break, Collignon supo mostrarse más preciso en los puntos decisivos. El marcador llegó hasta el 5-5, donde el local hizo un punto que recordará toda su vida, consiguiendo hacerle un globo a Davidovich en una situación extrema. Finalmente, cerró 7-5 un parcial que dejó al público local eufórico. Esa ventaja le dio un impulso psicológico vital, que lo llevó a ganar el segundo set 6-1, jugando un tenis excelso.
A dos partidos de hacer historia
Tras más de una década sin nuevos campeones belgas –desde que David Goffin ganase su primer título ATP en Kitzbuhel en 2014– Collignon podría ser el hombre en romper esa sequía en casa. Solo le quedan dos partidos para conseguirlo, el siguiente contra Felix Auger Aliassime, y puede que no haya mejor escenario para que el joven tenista belga comience a escribir su historia.






