Bucșa impuso su ritmo
Cristina saltó a la pista con una determinación que de alguna manera, nos dejaba muy pocas dudas: buena velocidad de bola, profundidad en los golpes y muy pocos errores, forzando a su rival a defenderse continuamente. Si no encontraba el winner, encontraba el error de la polaca. Así puso tierra de por medio en el marcador y, si bien Fręch logró igualar el partido a sets con entusiasmo y mucho esfuerzo, la realidad es que el partido se jugaba a lo que dictaba Bucșa, que eso sí, acusaba por momentos la ansiedad de poder verse campeona.
En el tercer set, Cristina recuperó la confianza para pasar de nuevo la apisonadora del primero, acumulando más golpes ganadores, en especial en las aproximaciones a la red y la dejada, una aliada que parece haber incorporado a su juego y que fue letal durante todo el partido. Esta vez Fręch ofreció más resistencia e incluso restó con éxito para mantenerse en el encuentro, pero no fue suficiente ante el hambre de la torrelaveguense: sólo le valía ganar y así lo iba a hacer, cerrando el partido y el torneo al resto. Cristina Bucșa era campeona de un torneo principal WTA.
Desde 2024, cuando Paula Badosa ganó en Washington, ninguna española ganaba un torneo de esta magnitud. Tras dos horas de duelo con intensos y largos intercambios, Cristina saltó de nuevo al escenario minutos después para proclamarse también campeona en dobles junto a su compañera Jiang, completando una semana mágica. Ya son ocho los títulos en este formato para Bucșa, que asciende al No. 17 del ranking de dobles.
Premio al esfuerzo y la evolución constante
Cristina Bucșa es hace mucho tiempo una ilustre de nuestro tenis. Porque ya fue capaz de traer a casa una medalla olímpica junto a Sara Sorribes en París 2024 en su mejor disciplina, el dobles. Sin embargo, aunque en Mérida también ha ratificado por enésima vez su superioridad en el circuito por parejas, este torneo ha sido el colofón a su crecimiento exponencial en individuales, donde hasta hace poco no había tenido tanto éxito.
Y es que algo hizo “click” en la temporada de 2025, especialmente a finales de la misma. Cristina fue capaz de sumar a su ofensivo pero por momentos excesivamente errático registro, mayor consistencia, capacidades defensivas y una letalidad a la hora de aproximarse a la red que siempre la caracterizó en dobles, y que la diferencia tanto de la mayoría de rivales. Así se fraguó su primera final del cricuito principal WTA en Hong Kong, donde se le escapó el título.
El inicio de la temporada no había sido todo lo que esperábamos hasta el momento, con hasta cinco derrotas seguidas antes de llegar a Mérida, pero en México Cristina ha podido ir ganando confianza partido a partido hasta dominar el torneo. Y no ha sido fácil, porque aquí se ha enfrentado a todo tipo de jugadoras, consiguiendo su primera victoria ante una Top 10 como Jasmine Paolini ( actual No. 7), o bien ganando a jóvenes con muchas ganas de demostrar como Zeynep Sonmez, sensación en Melbourne.
Cristina Bucșa I de España
Este título ha supuesto muchas cosas positivas para nuestra querida Cristina. Venciendo a Fręch, se consolida como la primera raqueta del tenis local en el circuito femenino, y asciende al No. 29 del ranking WTA, el más alto de su carrera. Si Bucșa mantuviera este ranking, aseguraría ser seed en Grand Slam, algo que le debería facilitar las primeras rondas. Ahora, pone rumbo a Indian Wells donde espera hacer un buen papel, no sin antes un merecido descanso y una gran celebración. O no. Porque Cristina Bucșa no hay más que una y hace mucho tiempo que nos demuestra ser una diferente, hacer las cosas a su manera. Ella también tiene su manera de operar.







