Un partido que se le fue, pero volvió
El encuentro tuvo dos ritmos claros. En el primero, Zverev llevó el control sin excesos, aprovechando mejor los momentos y cerrando el set con oficio. Fonseca, más irregular, no terminó de asentarse, pero dejó señales de que el partido no estaba cerrado.
Y lo confirmó en el segundo set.
El brasileño cambió el tono sin cambiar demasiado el planteamiento. Subió el nivel en los intercambios y, sobre todo, encontró una versión mucho más precisa en el tie-break. Ahí fue claramente superior: solo cedió un punto, barriendo a Zverev y generando una inercia que parecía decantar el partido.
Pero no la sostuvo.
Fonseca no consolidó su mejor momento
Tras ese tie-break, el partido pedía continuidad. Fonseca la tuvo en la mano, pero no la aprovechó. Bajó un punto la intensidad, y cometió 15 errores forzados cuando el set definitivo apenas llevaba 5 puntos. Zverev, sin necesidad de cambiar radicalmente su juego, volvió a encontrar estabilidad.
El tercer set lo resolvió desde ahí. Más orden, menos errores y una lectura más clara de cuándo apretar a pesar de tener un porcentaje relativamente bajo en los primeros servicios. Zverev no dominó de forma constante, pero sí aprovechó las concesiones del rival en los momentos justos.
Semifinales otra vez, final pendiente
Con esta victoria, Zverev vuelve a meterse en semifinales en Mónaco. No es un territorio nuevo, pero sí una oportunidad repetida. El siguiente paso sigue siendo el mismo: alcanzar su primera final en el torneo, algo que todavía se le resiste.
Su rival será, de nuevo, Jannik Sinner, que ha ganado con contundencia y cierta comodidad a todo un Auger-Aliassime. Veremos como le va al alemán en este nuevo asalto ante el italiano.
Lectura final
No fue un partido de dominio claro, sino de gestión. Fonseca tuvo el momento más alto del encuentro, pero no lo alargó. Zverev, sin destacar en exceso, supo mantenerse y cerrar cuando el partido volvió a estar en equilibrio.






