La ATP lo hizo oficial el 12 de octubre: Zverev acabará la temporada en lo más alto. A sus 29 años, será el jugador de más edad que lo logra por primera vez, tres días mayor que Andre Agassi en 1999 y veinte que Andy Murray en 2016. En la clasificación semanal podrá subir al número 1 como pronto el 2 de noviembre.
La reacción en redes y en parte de la prensa ha sido la previsible: número 1, sí, pero con Sinner lesionado y Alcaraz de baja en Roland Garros. El argumento tiene algo de verdad. Y aun así no se sostiene.
Lo que dicen los resultados
Zverev llegó a semifinales en el Open de Australia, donde perdió con Alcaraz en cinco horas y 27 minutos después de haber sacado para ganar el partido. Ganó Roland Garros, su primer grande, tras eliminar a Rafael Jódar en cuartos, a Jakub Mensik en semifinales y a Flavio Cobolli en una final a cinco sets. Jugó la final de Wimbledon, que perdió con Sinner en cuatro. Y ganó el US Open al derrotar a Ben Shelton por 6-3, 7-6(2), 5-7 y 6-2.
En los Masters 1000 fue igual de regular: semifinales en Indian Wells, Miami y Montecarlo, y final en Madrid. Con la de Indian Wells completó las semifinales en los nueve torneos de esa categoría, algo que nadie fuera del Big Four había logrado. Dos grandes, una final y una semifinal en los cuatro majors no es el balance de un número 1 de rebote.
El argumento del asterisco
Los críticos tienen dos datos a su favor. El primero, sus dos títulos llegaron sin los dos mejores en el cuadro: en Roland Garros, Alcaraz se había bajado por la muñeca y Sinner cayó por sorpresa ante Juan Manuel Cerúndolo; en Nueva York, Sinner se bajó por la rodilla. El segundo, contra el italiano ha perdido los cinco partidos de este año, tres semifinales y dos finales, y en las tres semifinales de primavera no le ganó ni un set.
Es verdad, y por eso Zverev no es hoy el mejor jugador del mundo en un partido a cara o cruz. Pero el ranking nunca ha medido eso. Mide quién gana más partidos importantes durante doce meses, y estar sano forma parte del oficio. El propio Zverev lo sufrió en 2022, cuando se rompió los ligamentos del tobillo en la semifinal de Roland Garros contra Rafael Nadal y se perdió el resto de la temporada. Nadie le guardó la plaza.
Hay un precedente cercano. Murray acabó 2016 como número 1 aprovechando el bajón de Novak Djokovic en la segunda mitad del año. Hoy nadie habla del «número 1 con asterisco» de Murray: se recuerda como la recompensa a una temporada enorme. Con Zverev debería pasar lo mismo.
El jugador que no sabía ganar un grande
Lo más llamativo de su año es de dónde venía. Había perdido tres finales del Grand Slam: el US Open de 2020 ante Dominic Thiem, con dos sets de ventaja; Roland Garros 2024 ante Alcaraz, y el Open de Australia de 2025 ante Sinner, tras el que dijo en la ceremonia que no era lo bastante bueno. En esta casa también nos preguntamos si ganaría alguna vez un Grand Slam. La respuesta ha sido dos en tres meses. Según Punto de Break, será además el sexto hombre que ha sido número 1 en juniors y en profesionales, junto a Ivan Lendl, Stefan Edberg, Marcelo Ríos, Roger Federer y Andy Roddick.
También es el primer alemán que gana Roland Garros en la era abierta y el primero que acaba un año como número 1, por delante de Boris Becker, que llegó a serlo en 1991 pero nunca cerró una temporada en lo más alto.
Lo que le falta
Queda una prueba que este año no ha podido pasar: ganar a Sinner y a Alcaraz cuando están sanos. La primera oportunidad será esta misma semana en Viena, donde debuta ante Martín Landaluce, como contamos en nuestra pieza sobre el cuadro, y donde está Alcaraz. Después vendrán París y Turín. La de verdad llegará en enero, en Melbourne.
Si allí vuelve a caer ante uno de los dos, el debate seguirá abierto. Pero no borrará lo que ya ha pasado: dos grandes, una final de Wimbledon y el primer número 1 de fin de año para Alemania.
Foto: Like tears in rain / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).
Fuentes: ATP Tour (Zverev, número 1 de fin de año), Wikipedia (Alexander Zverev), Tennis Now, Punto de Break.






