Djokovic llega con fortuna, talento y carga acumulada
Durante el torneo, el serbio tuvo que recurrir con frecuencia al resto para compensar un servicio irregular, sobre todo en los cuartos de final, donde se le abrió el cielo contra Musetti cuando este iba 2 sets arriba, y también en las semifinales contra Sinner. Un partido en el que hubo muchos puntos largos, desgaste físico y un esfuerzo sostenido para mantener el control del partido. En una final del Open de Australia, ese contexto puede ser determinante, especialmente ante un rival que imprime ritmo desde el inicio.
Alcaraz supera la prueba más dura
El camino de Carlos Alcaraz ha sido más estable, aunque su partido ante Alexander Zverev fue una prueba de fuego. El alemán le exigió concentración, paciencia y capacidad para gestionar momentos adversos. Alcaraz tuvo que trabajar cada set y aceptar que no todo fluyera, pero resolvió el encuentro desde la consistencia, la mentalidad y la iniciativa.
Esos dos sets cedidos ante Zverev son, de hecho, los únicos que ha perdido Alcaraz en todo el Open de Australia, un dato que refleja su regularidad a lo largo del torneo. Más allá del marcador, ha podido imponer su patrón habitual: agresividad controlada, buen uso del saque y dominio desde el fondo de pista.
Claves de la final del Open de Australia
La final se decidirá por el ritmo. Alcaraz buscará acelerar, mover a Djokovic de lado a lado para agotar al serbio y evitar que el partido se convierta en un intercambio denso y largo. Djokovic intentará lo contrario: bajar pulsaciones, alargar los puntos y llevar el juego a escenarios donde su margen de error sea mínimo.
El resto puede marcar diferencias. Si Alcaraz consigue presionar de forma constante el saque de Djokovic, tendrá opciones claras de inclinar el partido. Si el serbio logra proteger su servicio y entrar en igualdad en los intercambios, su experiencia puede pesar.
Una final sin adornos
No hace falta construir un relato artificial. Es una final del Open de Australia entre dos jugadores que se conocen bien y que llegan en momentos muy distintos, pero ambos buscan hacer historia para sus propios intereses. A partir de ahí, la pista decidirá.






