Un hito repetido y compartido
La distinción de 2025 marca un hito en la historia de este premio, instaurado en 2016. Ferrero se convierte en el primer preparador en repetir el galardón, habiéndolo recibido individualmente en 2022, el otro año en el que Alcaraz finalizó como número uno.
Si bien no es inédito que el premio sea compartido por dos miembros de un equipo, sí es la primera vez que un mismo protagonista es distinguido en más de una ocasión. Para Ferrero, conseguirlo por segunda vez significa mucho, pero la alegría es doble al compartirlo con Samuel López.
El brillante camino hacia la cima
El trabajo de Ferrero y López fue fundamental para que Carlos Alcaraz recuperara la cima del ranking. La temporada 2025, calificada como "memorable", ha sido un curso brillante en el que el murciano ha logrado ocho títulos, la cifra más alta conquistada por cualquier jugador esta temporada.
Entre los títulos más destacados se encuentran dos títulos de Grand Slam: Roland Garros y el US Open. Además, Alcaraz se adjudicó los Masters 1000 de Montecarlo, Roma y Cincinnati. El joven de 22 años firmó una marca personal y récord de 2025 con 71 victorias (en 80 partidos), culminando la temporada consiguiendo el número 1 para cerrar el año en Turín.
La alianza de la Academia: filosofía y roles
El binomio Ferrero y López se forjó a lo largo de los años trabajando codo con codo en la Ferrero Tennis Academy de Villena. La química entre ambos estaba garantizada, pues su alianza se avala por décadas de trabajo juntos.
López, quien fue antiguo entrenador del propio Ferrero, así como de Pablo Carreño Busta o Nicolás Almagro, conoce a Juan Carlos desde que tenía diez años y a Carlos desde que dio sus primeros pasos en la Academia. Ferrero confesó que "no tenía ninguna duda de que Samuel iba a encajar muy bien en la filosofía de trabajo".
Ambos entrenadores se relevaron durante los torneos, coincidiendo en citas clave como el Barcelona Open Banc Sabadell, Roland Garros, Wimbledon y las ATP Finals de Turín, eventos donde Alcaraz alcanzó como mínimo la final.
López señaló que, si bien Ferrero lleva siete años con Alcaraz, él cree haber aportado "frescura" al proyecto, aunque ambos han contribuido en igual cuantía, pero de diferente forma. La clave en su filosofía es que el trabajo sea realizado con alegría y felicidad. Ferrero admitió ser más estricto y serio, mientras que Samuel es más abierto y bromista, manteniendo siempre la seriedad necesaria a la hora de trabajar.
Además del aspecto psicológico, la dupla introdujo algunas novedades técnicas que resultaron exitosas, algunas de ellas son: añadir cinco gramos más en el cuello de la raqueta y una mecánica de saque sin paradas para ganar fluidez.
El punto de inflexión: de la adversidad a Montecarlo
La temporada no ha estado exenta de desafíos. La gira estadounidense de marzo, que incluyó Indian Wells y Miami, marcó un momento complicado, especialmente tras caer prematuramente en su estreno en el Hard Rock Stadium. Ferrero reveló que Alcaraz perdió un poco la confianza. En estos momentos difíciles, el papel de los entrenadores cobró aún más valor, y la comunicación se manejó desde el aspecto psicológico y de amistad, más que como entrenador.
El "clic" decisivo ocurrió en el Masters de Montecarlo. Ferrero explicó que ganar allí, "sin jugar del todo bien, pero teniendo una actitud de diez", le ayudó muchísimo a encarar el resto de la temporada. Montecarlo fue la "luz que abrió las puertas" a ganar la confianza que necesitaba, permitiéndole encadenar resultados impresionantes, incluyendo dos títulos más en la gira de tierra batida -Roma y Roland Garros-, además de la final de Barcelona.
López destacó que en este período Alcaraz "ha madurado" y se ha dado cuenta de la importancia de expresar sus sentimientos, miedos y dificultades, lo cual fue clave para gestionar la presión del circuito. Para López, lograr su primer Grand Slam como entrenador en Roland Garros fue un momento personal significativo, así como terminar el año como número 1 en Turín.
La misión para 2026: mantener la ambición despierta
Tras la brillante temporada, el foco del equipo se mantiene en el futuro. La misión principal de Ferrero y López es "mantener despierta su ambición". Ambos advierten que no hay que "dormirse en los laureles" con lo conseguido.
López enfatiza que, aunque conoce a Carlos y sabe que no se conformará, la motivación debe ir in crescendo. El objetivo sigue siendo buscar "más cosas grandes que están al alcance de tan pocos", siempre trabajando con esa alegría que caracteriza al tenista murciano y que contagia al resto del equipo. Ferrero será quien acompañe al número uno mundial en la primera gira por las Antípodas -Open de Australia-, donde Alcaraz puede completar el 'Career Grand Slam'.
El trabajo y la disciplina, acompañados siempre de la alegría, seguirán siendo el motor para que Carlos saque todo el talento que tiene dentro.







