Un duelo de detalles y la sombra de las finales en Adelaida
Davidovich llegó a Adelaida como el primer cabeza de serie, buscando romper lo que algunos ya califican como un "mal fario" en el circuito ATP. El partido contra Humbert fue una montaña rusa: tras ceder el primer set, el español tiró de casta para forzar la tercera manga en su única oportunidad de quiebre. Sin embargo, la agresividad y los "nervios de acero" del francés en el tie-break definitivo acabaron por cerrar las puertas de la que hubiera sido la sexta final en la carrera del malagueño.
Esta derrota reabre el debate sobre la asignatura pendiente de Alejandro: estrenar su palmarés de trofeos ATP. Con cinco finales disputadas y perdidas (cuatro de ellas en 2025), el jugador de 26 años ha rozado la gloria en escenarios como Washington y Delray Beach, donde incluso llegó a tener bolas de partido a su favor. No obstante, su verdugo en Adelaida reconoció el "nivel altísimo" mostrado por el español, lo que confirma que su tenis está en el lugar correcto, aunque el remate final siga resistiéndose.
Desembarco en Melbourne y ¿cita con Alcaraz en el horizonte?
Sin tiempo para lamentaciones, Davidovich ya pone rumbo a Melbourne para el Open de Australia, el primer Grand Slam de la temporada. Su debut está programado para este lunes contra el austríaco Filip Misolic, un duelo a priori asequible para el actual número 15 (o 14, con la actualización del ranking) del mundo.
El camino en el cuadro principal presenta desafíos estimulantes:
Tercera ronda: Podría verse las caras con el estadounidense Tommy Paul.
Octavos de final: Se vislumbra un choque fratricida contra Carlos Alcaraz, un enfrentamiento que marcaría un termómetro real de sus aspiraciones este año.
Cabe recordar que Davidovich ya alcanzó los octavos en la edición pasada, por lo que Melbourne es un escenario donde se siente cómodo y donde su tenis ofensivo, alejado del estereotipo clásico español de fondo de pista, suele brillar.
El "Proyecto 2026", bajo la batuta de Mariano Puerta
La transformación de Davidovich no es casualidad. El malagueño ha tomado decisiones drásticas para dar el salto de calidad: rompió con su entrenador de toda la vida, Jorge Aguirre, fijó su residencia en Montecarlo y, tras separarse de su ya exentrenador Félix Mantilla, ahora trabaja bajo la dirección técnica del argentino Mariano Puerta.
Tras un 2025 de explosión donde sumó 41 victorias e igualó a figuras como Alcaraz y Sinner en triunfos ante rivales Top 20, los objetivos para 2026 son ambiciosos:
Asalto al Top 10 (y lo que surja): Necesitaría tener aproximadamente 3.200 puntos, las proyecciones indican que podría superarlos si mantiene y/o mejora su efectividad en tierra batida e indoor.
Consolidación en Masters 1000: Se espera que mejore sus prestaciones en Roma y Madrid, aprovechando el impulso de ser un especialista en arcilla que también domina la pista dura.
El primer título: Ganar un torneo es un objetivo realista para un jugador que ya ha demostrado que puede derrotar a cualquiera, pero que necesita gestionar mejor los momentos de máxima presión.
Alejandro Davidovich inicia la gira australiana con la madurez que dan las finales perdidas y la frescura de un nuevo equipo técnico. Si logra exorcizar sus demonios en los puntos decisivos, el 2026 no solo le traerá su primer trofeo, sino que podría situarlo muy cerca de lo más alto del tenis mundial.







